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El compositor y pianista argentino Lalo Schifrin murió el 26 de junio de 2025 en su domicilio de Los Angeles, con 93 años. Fue un artista de formación clásica y de vocación omnívora, que grabó magníficos discos de jazz y funk, por ejemplo, para el sello CTI, trabajó con gigantes como Dizzy Gillespie o Astor Piazzolla y escribió algunas de las grandes bandas sonoras de la historia, algunas absolutamente memorables, como la de la serie de televisión, luego franquicia cinematográfica “Misión imposible”, uno de los himnos inmortales de la música del siglo XX.
El 27 de junio de 2025, hace exactamente cien años, nació en Brooklyn el gran Doc Pomus, uno de los grandes letristas y compositores que trabajaron en el Brill Building neoyorquino, ese edificio donde se compusieron algunas de las mejores canciones de la historia del soul primitivo. Hijo de inmigrantes judíos, Doc Pomus enseguida se sintió especialmente cómodo en el territorio de la música popular afroamericana. Compuso para todos los grandes, desde el Dr. John hasta Irma Thomas, B.B. King y por supuesto, The Drifters. A los 6 años, Pomus enfermó de poliomielitis y necesitó muletas para caminar el resto de su vida. En los años 70 tuvo un accidente que le dejó postrado en silla de ruedas, su esposa le abandonó y su amigo y colaborador Mort Shuman se fue a vivir a París, pero él nunca dejó de componer.
El pasado 22 de junio cumplió 82 años Eumir Deodato, compositor, pianista, sintesista, arreglista y productor nacido en Río de Janeiro, creador de un fascinante universo propio donde se confunden el rhythm and blues, el funk, el jazz y la música clásica. Deodato empezó su carrera musical muy joven, en el campo de la bossa nova, pero luego dio un salto adelante, tanto artístico como comercial cuando conoció al productor Creed Taylor a principios de los años setenta y grabó con él sus grandes discos para el sello CTI.
Brian Wilson murió el 11 de junio de 2025, a punto de cumplir 83 años, una muerte tristemente anunciada hace casi un año, cuando se supo que había fallecido su esposa Melinda, que había sido su sustento personal durante muchos años. Brian Wilson nació en Inglewood, California, el 20 de junio de 1942. Desde muy pequeño, se obsesionó con la música. En casa, en el colegio, en la radio, Brian escuchaba música a todas horas, desde clásicos de la época como George Gerswhin, hasta bandas especializadas en armonizar sus voces, como los Four Freshmen, o esos benditos pioneros del R&B que programaba Johnnie Otis en la emisora KFOX. Una de las canciones más ancladas en el soul que Brian escribió a lo largo de su vida fue “Soul Searchin’”, que interpretó con su hermano Carl.
A principios de los años setenta, Bobby Charles estaba restableciendo su vida personal tras haber fracasado en su matrimonio. Llevaba una vida relajada, escribiendo canciones transparentes, donde el country sureño se mezclaba con el funk relajado y el humo de la marihuana. En una visita a Nashville fue detenido fumando en casa de unos amigos y el mánager de Dylan, Albert Grossman se ofreció a resolver sus problemas con la ley si firmaba con él y grababa un álbum en su sello Bearsville, en sus estudios de Woodstock. Allí confraternizó con los miembros de The Band y en 1972 publicó una obra maestra intemporal titulada sencillamente “Bobby Charles”, donde le acompañaron el Dr. John y sus amigos de The Band, entre ellos, el bajista Rick Danko, con quien coescribió ese clásico del soul de aires folk titulado “Small Town Talk”.
El mes de noviembre de 1955, hace casi setenta años, un joven músico blanco de Luisiana llamado Bobby Charles debutaba en el sello Chess de Chicago con una de las piezas fundacionales del rhythm and blues, el clásico “See You later, Alligator”, titulada en contra del criterio de su autor, “Later Alligator”. Un año después, Bill Haley aceleró el ritmo hasta convertirlo en puro rock and roll y la convirtió en un éxito mayúsculo en todo el mundo.
Parece que el soul ya despidió en los últimos años a los grandes supervivientes de una época irrepetible, Bobby Womack, Prince, Aretha Franklin, Allen Toussaint, Bill Withers y Tina Turner, entre otros, pero no. Pero los buenos aficionados sabían que aún nos quedaban Swamp Dogg, Al Green, Stevie Wonder, Smokey Robinson y, por supuesto, el gran Sly Stone, que cumplió 82 años el pasado 15 de marzo y parecía recuperado anímicamente de tantos años de sufrimiento por las adicciones y la soledad. Pero la enfermedad pudo con él y la noche del 9 de junio supimos que acababa de morir rodeado de sus más íntimos en la casa familiar de Los Angeles donde pasó sus últimos años. Ahora, con la muerte de Sly, el funk y el soul psicodélicos se apagan en un aullido de dolor.
Nacido en Pensilvania en 1933, afincado luego en Chicago, Tommy Hunt inició su carrera musical con los Flamingos, de cuya formación desertó en 1961, para probar fortuna como solista en el sello Scepter, conde grabó una balada lacrimógena del gran Luther Dixony otra media docena de singles, que le ganaron una merecida reputación en el circuito del incipiente soul de la época. En 1962, Tommy Hunt obtuvo cierto éxito con la primera versión del clásico de Burt Bacharach y Hal David “I Just Don’t Know What To Do With Myself”, producida por Leiber y Stoller, que enseguida triunfaría en las listas en las voces de Dionne Warwick y Dusty Springfield.
A lo largo de la década de los años cincuenta floreció en estados Unidos un auténtico vergel de bandas devotas de un género conocido como doo wop, muchas de ellas one-hit-wonders, es decir, bandas que solo consiguieron un éxito en las listas. Conocidos entonces como bird groups por el nombre ornitológico de muchos de aquellos grupos, conformaron la primera gran generación del amanecer del soul. Los más importantes pasaron a la historia como The Penguins (Los Pingüinos), The Ravens y The Crows (Los Cuervos), The Pelicans (Los Pelícanos), The Larks (Las Alondras) y The Flamingos (Los Flamencos).
Entre 1967 y 1969, Eugene Record y su esposa Barbara Acklin compusieron un puñado de éxitos para Peaches & Herb (“Two little kids”), Young-Holt Unlimited (“Soulful strut”) y la propia Acklin (“Love makes a woman”, “Am I the same girl”), pero ninguno de ellos alcanzó la luminosidad armónica y melódica de las grandes canciones escritas por Record, con y sin Barbara Acklin, para los Chi-Lites, la banda cuyos destinos dirigió como líder hasta que murió en su Chicago natal el 22 de julio de 2005.
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