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Nieto de un emigrante alemán, Doug Sahm debutó profesionalmente en 1965 con el tema “She’s about a mover”, al frente del Sir Douglas Quintet, con quienes también grabó el clásico “Mendocino”. Pronto se convirtió en referencia del country tex mex con sabor a blues, a rock and roll, y música cajun, tanto en sus discos en solitario como en los acreditados a los Texas Tornados, el grupo que formó con Freddy Fender, Flaco Jiménez y su viejo colega Augie Meyers. Pero cuando se arrimaba al rhythm and blues, Doug Sahm podía cantar como los más grandes dioses del soul. Por ejemplo, en su álbum Texas Tornado, donde interpretó magistralmente un clásico de Bobby Bland titulado: “Ain’t that lovin’ you”.
Sly & The Family Stone sonaban diferente a todos sus coetáneos. Además, y sobre todo, parecían diferentes, como se percibe en uno de los grandes momentos del documental Summer of soul (2021), donde un joven de Harlem se manifiesta atónito ante la visión de un músico blanco tocando la batería en el grupo. Mucho antes que Prince, Sly aglutinó una banda, la única de la época (junto a los también gloriosos Rotary Connection, de Minnie Riperton), que incluía en su formación negros y blancos, hombres y mujeres.
Mañana, 15 de marzo, Sylvester Stewart cumplirá 82 años y quienes admiramos la música del gran Sly Stone celebraremos la onomástica escuchando una vez más canciones que son mucho más que himnos, “Everyday people”, “Family affair”, “Don’t call me nigger, whitey”, “Dance to the music”, “I want to take you higher”.
En 1978, Roberta Flack publicó uno de sus mejores trabajos en solitario, el elepé 'Blue Lights In The Basement', pero su vida se torció el 13 de enero de 1979, conmocionada por la noticia del suicidio de su íntimo amigo Donny Hathaway, que se arrojó al vacío desde la ventana de una habitación del piso 15º del hotel Essex de Manhattan, un hombre atormentado por una esquizofrenia paranoide, agudizada en las últimas semanas de su vida, cuando llegó a creer que los hombres blancos querían matarle y que para conseguirlo habían conectado su cerebro a una máquina.
Roberta Flack y Donny Hathaway cantan la mejor versión jamás grabada del “You’ve got a friend” de Carole King.
Nancy Wilson, Nina Simone y Esther Phillips exploraron a principios de los años sesenta el territorio del jazz soul nocturno y sensual, pero quien más y mejor se acercó al género fue la gran Roberta Flack, que saltó a la fama dos años después de debutar en Atlantic con el álbum “First Take”, gracias a la película de Clint Eastwood “Play Misty For me” (en España, “Escalofrío en la noche”), que incluyó en su banda sonora una de las grandes baladas soul de la historia, "The First Time I Ever Saw Your Face", compuesto por el cantautor británico Ewan MacColl.
Vocalista y pianista de maneras exquisitos, Roberta Flack nació en Black Mountain, Carolina del Norte, el 10 de febrero de 1937, y creció en Arlington, Virginia, tutelada musicalmente por su familia, educada en el coro góspel de la iglesia Africana Episcopal Metodista de Sión, donde su madre tocaba el órgano. Conscientes de su precoz talento musical, a los 15 años sus padres la enviaron a estudiar piano clásico a la prestigiosa Universidad Howard de Washington, donde conoció a quien se convertiría en su gran amigo y alter ego artístico, Donny Hathaway.
En 2022, Roberta Flack se retiró tras anunciar que padecía una ELA. Murió en Manhattan el 24 de febrero de 2025, con 88 años de edad.
Jerry Butler encaró en solitario la década prodigiosa como abanderado del soul melódico y profundo en el sello Vee-Jay; vivió su mejor momento comercial y artístico entre 1968 y 1970 bajo el padrinazgo de Kenny Gamble y Leon Huff, que produjeron varias de sus canciones más emblemáticas, como “Never give you up”, “Hey Wester Union man” y “Only the strong survive”, además de álbumes prodigiosos como The ice man cometh; fundó y dirigió el mítico Songwriters Workshop de Chicago, uno de los más importantes viveros de talento del soul de la ciudad; recaló por un breve periodo de tiempo en Motown y Philadelphia International Records, sin llegar a cuajar en ninguna de las dos discográficas; y, por último, se perdió en un injusto y doloroso retiro, del que tan solo le rescataron sendas espléndidas grabaciones para las compañías Ichiban y Valley Vue.
Una gélida mañana del mes de mayo de 1958, con las calles de Chicago cubiertas de nieve, Curtis Mayfield, Jerry Butler y sus tres compinches del grupo The Impressions dirigieron sus pasos, cargados con su amplificador y su guitarra, a las oficinas de Chess Records, dispuestos a interpretar en directo sus últimas creaciones, entre las que destacaba el tema “For your precious love”, una balada original de Butler y los hermanos Brooks. Pero al llegar a la sede de la compañía Chess, una secretaria les dijo que en aquel momento no había nadie que pudiera atenderles, así que los cinco Impressions decidieron cruzar la calle y llamar a la puerta del 1149 de South Michigan Avenue, sede de Vee-Jay Records, dirigida por los hermanos Vivian y Calvin Carter. Este último recuerda que «poco después de que llegaran, ya habían interpretado cinco o seis canciones y todas eran muy buenas, aunque ninguna sonaba en mis oídos como dinero-en-el-banco. En un descanso, les sugerí que cantaran algo diferente a lo que habitualmente hacían en público, Uno de ellos dijo: “¡Hey!, ¿qué tal ese espiritual que hemos estado trabajando estos días?”. Los demás se lo pensaron un poco, pero al final se arrancaron con “For your precious love”, justo lo que yo estaba buscando».
Aquejado de Parkinson desde hace años, Jerry Butler murió en su domicilio de Chicago el 20 de febrero de 2025.
Hace 50 años, en 1975, Curtis Mayfield eligió una fotografía de Margaret Bourke-White para la revista Life, con la angustiosa imagen de un grupo de hombres, mujeres y niños afroamericanos apiñados en fila para conseguir alimentos y ropa en un puesto de socorro, ante una valla publicitaria en la que un coche con una radiante familia blanca (¡y su perro!) parece conducir confiado hacia el futuro bajo el irónico eslogan “El nivel de vida más alto del mundo”. Con esa foto, Curtis ilustró la portada de uno de sus mejores álbumes, el más crudo, amargo y desesperanzado de su legado, uno cuyo título, cargado de pesadumbre y de ironía, vale también, cincuenta años después, para definir lo que ocurre en el mundo. “There’s No Place Like America Today”. Hoy no hay otro lugar como los Estados Unidos de América.
En 1971, Quincy grabó el álbum “Smackwater Jack”, producido por Phil Ramone, un sublime ejercicio de estilo donde caben el jazz orquestal, el soul profundo, el lounge a lo Mancini y el funk instrumental, con memorables versiones de temas de Carole King (“Smackwater Jack”, con Quincy Jones en la voz solista) y Marvin Gaye (“What’s Going On”). Además, en este álbum destaca la sintonía de la serie “Ironside”, un trallazo de jazz funk al más puro estilo blaxploitation, donde utilizó sintetizadores. Y, por supuesto, la pieza central del film de Sidney Lumet “The Anderson Tapes” la sintonía del show de Bill Cosby, coescrito e interpretado por el propio Cosby. Nos vamos hoy con Quincy y Valerie Simpson cantando la obra maestra de Marvin Gaye, “What’s Going On”.
En 1969, el gran director de orquesta y arreglista Quincy Jones firmó su mejor trabajo, el glorioso “Walking in Space”, al frente de una banda de ensueño integrada, entre otros, por Freddie Hubbard, Toots Thielemans. Roland Kirk, Paul Griffin, J.J. Johnson, Bernard Purdie, Eric Gale, Bob James, Grady Tate, Ron Carter, Hubert Laws y la vocalista Valerie Simpson. Con el esqueleto básico de los mismos músicos y un Herbie Hancock, un Pepper Adams y un Milt Jackson deslumbrantes, Quincy publicó en 1970 el también sensacional “Gula Matari”.
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