En breve arranca la Navidad y el que más y el que menos lleva días de excesos por todo tipo de actos sociales que ya no se restringen a las dos semanas posteriores al 24 de diciembre, sino que se inauguraron a mediados de noviembre con innumerables celebraciones de dudosa tradición como las comidas de trabajo, amigos, compañeros de promoción o primos…
Estos festejos se prolongarán hasta el roscón de reyes y tendrán un denominador común, la presencia constante de menús hipercalóricos, con exceso de alcohol y una combinación nada prudente de ingredientes.
Hay que ser conscientes de que muchos de los homenajes que se planifican tienen del orden de las 1500 a 2000 Kcal por persona a las que luego habría que añadir dulces y bebidas. Esto supone tomar, en una sola sentada, más calorías de las que necesitamos para todo el día con un desequilibrio notorio, por exceso, en la proporción de proteínas y grasas. ¿Qué consecuencias tiene para nuestro organismo?, ¿Cómo debemos afrontar estos excesos para no sólo no engordar sino para que no nos dejen ninguna secuela?