“El movimiento es la causa universal de la naturaleza.” — dejó escrito Aristóteles. Newton, por su parte, descubrió que todo cuerpo, incluso el más distante, se halla sometido a fuerzas. En el universo nada está verdaderamente quieto: cada partícula vibra, cada planeta responde a la atracción de otro.
También en la educación sucede algo parecido. Los cuerpos, los pensamientos y los afectos se mueven bajo fuerzas visibles e invisibles: la curiosidad, el miedo, la rutina, el deseo de comprender y mejorar.