En el camino espiritual hay que estar muy vigilantes para no desviarse del mismo con las triquiñuelas del ego espiritual que, aparentando ser lo que no es, nos indica sendas alternativas o atajos que no son más que engaños y demoras. Hay que tener bien presente, como bien señala 'Un Curso de Milagros', que "no se pueden unir dos mundos"; por lo que siempre que se intente hacerlo, hemos de reConocer cómo esa acción no es del Espíritu sino el ego, no es de la Verdad sino las mentiras, no es del Amor sino el miedo. Sabremos entonces, en consecuencia, que el ego espiritual es tan mundano como el otro y sólo sugiere mamarrachadas que pretende hacer pasar por ingenio o sapiencia cuando no son más que torpezas y supercherías. Además no dudes que una vez ese ego espiritual -que falazmente pretendía ser lo espiritual- se sienta desenmascarado-, al igual que el más conocido, se revolverá y peleará; más únicamente se le ha de responder con lo esencial, eterno, santo y bienaventurado... poco a poco, sin prisa y sin pausa se desvanecerá por completo en la nada que es.