Charla en la que invito a un confiado compartir con auténtica honestidad, liberando al prójimo de los personales juicios (ilusorios y distorsionados) que emitíamos sobre él, para de este modo tomar consciencia de la sencillez de vivir en paz y con amor en todas las relaciones establecidas; y, ahora sí, convivir libres y felices en lo esencial y nunca más en la angustia y el recelo de lo meramente interpretativo. Terminando, sorpresiva y espontáneamente en el ahora libre de juicios, todo el sufrimiento egoico, al traspasar el ilusorio velo de ser separado y especial, tras el que refulge la plenitud de Ser (unicidad y santidad).