El miedo es la condición de este mundo porque el miedo es lo único que puede ofrecer el ego. Y el miedo, sencillamente es desconfianza. Y cuando uno cae en la tentación de escuchar al miedo y protegerse en él. deja de ser honesto y pierde su libertad de Amar, al avergonzarse de sus pensamientos. Y pasa de ser trasparente y puro, pleno y feliz, a sentirse opaco, impuro, receloso, e infeliz, creyendo en señales externas que dan crédito a su creencia. E aquí el meollo de la cuestión: ¿Cuándo el mundo, te falla porque el mundo es injusto o te falla porque tu deseas que sea injusto? Por eso, es crucial no escuchar al miedo o, en ese momento, tú te conviertes en él y experimentas sus desastrosas consecuencias.
No quieras, pues, tener razón con semejante sistema de pensamiento, y, atraviesa la intensidad de volver a la confianza plena. si uno piensa que en el ego sabe, no sabe. Desentiéndete de lo personal y divisor, de cualquier temor e ilusión. Lo universal es lo real y seguro. Ve tras la experiencia viva de la dicha y paz inmediatas y todoinclusivas en el presente, desocupándote de tu historia personal como único objetivo. La Visión del espíritu no necesita ponerse lentes... es indiscutible experiencia viva más allá de todo concepto, expectativa o imagen. No mires con lentes la Enseñanza Perenne de la Verdad cuestionando las palabras, los mensajeros o los contextos, y, aplica lo esencial por Ella expresado. Inclúyelo todo. Bendícelo todo. Date por entero, sin reservas ni melindres. Sé un generoso canto agradecido y feliz de entonarse a pleno pulmón, desde lo más íntimo y sagrado del corazón... y la vida sin el miedo comenzará a alborear de nuevo en el alma para despertarla de su sueño mundano, desconfiado, angustioso y mortífero. escucha y extiende el Canto del fin del miedo por todo el mundo sufriente para que retorne a la plenitud y la eternidad... tú mismo, vivirás lo indiviso mientras cantas y cantas y cantas de puro Amor reencontrado... en medio de las fatigas, hondo descanso; acechado de peligros, segura victoria; rodeado de conflictos, paz de espíritu; acuciado por los embates de la insidia y la mentira, respuesta veraz; tentado por placeres y aplausos, rectitud y humildad; entre dolores y penas, bálsamo de alegría; ante las afrentas, sincero perdón; y, frente a la enfermedad y la muerte, integridad y vida eterna.