Mientras se dé significado al miedo (el ego), que es igual a sueño, y se pretenda alcanzar, con él, felicidad, uno tan sólo fabrica paradojas recurrentes de dolor. Únicamente, se llega al significado verdadero, a lo real, al amor, renunciando a significar al ego, ese pensamiento que no es sino un despropósito mayúsculo, un absurdo monumental. Comprende que no se posible despertar de un sueño con el sueño. El ego nunca despertará, nunca entrará en el Cielo, porque, en esencia y en verdad, el ego no existe y el Cielo (el Amor infinito, lo esencial) sí.
El significado es lo esencial, es lo básico, lo real e indivisible, la vida eterna y plena... paz de espíritu e íntima alegría irrefrenable de genuina bendición universal.