La Iglesia impone a la sociedad medieval, que el sexo sólo es posible dentro del matrimonio y éste debe tener una finalidad exclusivamente reproductiva. Utilizan dos términos: “dialetio” que es el amor honesto y comprometido en el matrimonio. El segundo término “honesta copulatio” que es la práctica del sexo con el casto motivo de la reproducción.
El pensamiento medieval está influido, como vemos, por la Iglesia, que considera el deseo sexual como una especie de enfermedad. Por ello, se fomenta la castidad, porque aporta un valor intrínseco y trascendente, que nos guiará a salvar nuestras almas.
La virginidad era para la Iglesia el estado ideal para volver a la situación prelapsaria, es decir, antes del pecado original, por la que cuando no se quería sexo ni pareja, era porque habían sido agraciados por Dios y habían transcendido su naturaleza pecadora.