Gabriel García Márquez escribió “El coronel no tiene quien le escriba” cuyo título, que no la trama, ha influido en el de esta reflexión.
Quizás también a pesar del río de tinta de estos días Catalunya no tenga quien le escriba, o al menos quien lo haga con la lucidez suficiente para construir puentes para comunicarse con el resto del país, pero también entre ellos mismos.
Al menos eso parece viendo el contraste de imágenes de la última semana, en especial las del viernes. De un lado miles de personas que de manera democrática, pacífica, modélica marchan en protesta por lo que creen una sentencia injusta, por la otra un puñado de cientos violentas, más turba irracional que manifestantes.