54 personas, 15 de ellos niños, han celebrado la Navidad en el Centro de Protección Internacional de Ejea ubicado en el antiguo Hotel Sekia. Un espacio que abrió sus puertas en 2020 por la emergencia de la guerra de Ucrania pero que, 4 años después, acoge a hombres y mujeres de diferentes nacionalidades que necesitan ayuda porque su vida corre peligro.
La escolarización de los niños, aprender un nuevo idioma y la inserción laboral son algunas de las prioridades para conseguir el objetivo final: la autonomía y la integración total.
Nos lo ha contado la coordinadora del centro, Andrea Martín, quien pide en la carta a los Reyes Magos más solidaridad y más voluntariado para ayudar a personas como estas