INDIANA JONES Y LOS CASTILLOS DE ARENA
Todo empezó con la siguiente escena: George Lucas y Steven Spielberg están en Hawai.
Faltan 24 horas para el estreno de la película que va a batir todos los récords de recaudación, La Guerra de las Galaxias.
Lucas le cuenta A Spielberg la historia de un personaje que tiene en mente, un arqueólogo de dudosa moral.
Está basado en el que interpretó Humphrey Bogart en Tesoro de Sierra Madre.
Este arqueólogo va en busca del Arca de la Alianza, una reliquia que también persiguen los nazis.
Allí estaban los dos tipos que iban a cambiar la industria cinematográfica para siempre.
Mezclando las dos franquicias que serían los máximos referentes de la cultura popular en las próximas 4 décadas.
Lo curioso es que el nombre que pensó Lucas al principio fue el de Indiana…Smith.
Pero retomemos el hilo de la inspiración para este arqueólogo.
A principios de los 70 Lucas ya trabajó en su particular western espacial.
Y empieza a anotar ideas sobre una especie de arqueólogo que actúa como un ladrón de tumbas.
Va en busca de objetos sobrenaturales, tipo Excalibur, el anillo del Rey Salomón o la caja de Pandora.
Para la Guerra de las Galaxias, su principal influencia fue Flash Gordon, en cambio, para esta historia retomó los seriales que le habían fascinado en su infancia.
Aquellos cómicos de los años 30 y 40 o las películas de Don Winslow.
Lucas pensó en ofrecer un tipo de espectáculo que el cine había dejado de lado en los 70.
Para desarrollar su concepto le pidió ayuda a su amigo director Phillip Kaufman.
Y este añadió el Arca de la Alianza, ya que su dentista estaba obsesionado con sus legendarios poderes.
El nombre de Indiana se le ocurrió porque era cómo se llamaba el perro de Lucas, cuando era niño.
Como más tarde reveló el padre de Indiana Jones en la tercera de la serie, la Última Cruzada.
En aquella escena, el padre del personaje ficticio reconoce que ese era el nombre de su perro y que su verdadero nombre era Henry Junior.
Al principio tantearon que este aventurero fuera alcohólico, incluso un ludópata.
Más tarde Lucas consiguió financiación para la Guerra de las Galaxias y las aventuras de Indiana Smith se quedaron cogiendo polvo en un cajón.
Hasta que llegó el momento de la mítica reunión con Spielberg en Hawai.
Lucas había tenido problemas con el reparto de su película, tanto que la experiencia de dirigirla le había supuesto una pequeña tortura.
Estando los dos en la playa del hotel Mauna Kea, decidieron hacer un gigantesco castillo de arena y se hicieron una apuesta.
Si el castillo aguantaba la llegada de la primera ola, una vez subiera la marea, ese proyecto en común sería un éxito.
Y si caía, la película fracasaría.
Spielberg le contó a Lucas sus ganas de hacer una película a lo James Bond, pero el segundo ya tenía una idea más trabajada, abandonada en un cajón.
A Spielberg no le convenció lo de ‘Smith’, así que sugirió que lo cambiase por ‘Jones’.
Nuestro insigne profesor aventurero se había gestado en aquella playa.
Cuando llegó la ola…no tumbó su castillo.
Esa señal inauguró una tradición entre los dos amigos, que irían repitiendo con cada una de sus películas.
Ya tenían todas las claves de su película: El Arca de la alianza, al protagonista y a los nazis.
El guión recayó en Lawrecen Kasdan quien terminó de perfilar al personaje.
Sin embargo, Spielberg y Lucas no se pusieron de acuerdo sobre quién sería el actor que interpretaría a su aventurero.
Desde el principio, Spielberg quería a Harrison Ford.
Pero George no estaba de acuerdo, ya que le disgustaba la idea de que Ford fuese como su Robert de Niro particular.
Aquel actor fetiche que siempre interviene en sus producciones, como ha ocurrido con Martin Scorsese y el citado intérprete en muchas ocasiones.
Ford ya era una estrella gracias a Han Solo, por lo que Lucas buscó a alguien más desconocido: Tom Selleck.
Daba totalmente el pego como héroe de acción.
Hasta que el actor les comunicó que se había vinculado con la serie de televisión Magnum.
Spielberg siguió con su apuesta inicial y logró convencer a su amigo.
La indumentaria que luce Harrison Ford en esta saga fue sacada de la película: El Secreto de los Incas, protagonizada por Charlton Heston en 1954.
Lo más difícil fue conseguir una productora que financiara la película.
Al final, Lucas llegó a un acuerdo con el presidente de Paramount, Michael Eissner.
A cambio de que este se quedase con los derechos para rodar las secuelas y también imponiendo unas severas sanciones si se pasaban del presupuesto.
Paramount les dio 85 días de rodaje como máximo, pero Spielberg los redujo a 73.
Las localizaciones se centraron en varios países: Francia, Inglaterra, Túnez o Estados Unidos.
Aunque se planificó como una película de serie B, se convirtió en una cinta llena de momentos icónicos.
Con una aventura que se apoyaba en el sentido del humor, el desenfreno continuo y un héroe que pasaba de una peripecia a otra, sin casi tiempo de respirar.
Otro ingrediente fundamental para su éxito fue la recordada banda sonora que compuso John Williams.
Por otra parte a Jones no le mueve ningún sentimiento noble.
Y no duda en llevarse cualquier objeto arqueológico y sacarlo de su país sin que lo sepan las autoridades.
A pesar de todo, distingue entre el bien y el mal y el público empatiza con su persona.
Además, no es invencible ya que suele recibir lo suyo en cada aventura.
El 12 de junio de 1981 se estrenó En Busca del Arca Perdida, la primera de una saga que llevaba la firma de estos dos Peter Panes del entretenimiento.
Quizás, la razón de su fama se deba a que supieron conectar con el niño interior que habita en todas las edades.
Y es que…¿A quién no le gustaría ponerse en la piel de Indiana Jones en busca de aventuras?
Una receta infalible que ninguna ola ha podido derribar.