SUICIDIOS ASESINATOS Y CANIBALISMO
A BORDO DE LA MEDUSA
Este episodio tuvo lugar durante los primeros años de la Restauración.
El régimen surgido en 1815 tras la derrota definitiva de Napoleón y el retorno de la dinastía borbónica.
La misión de la flota era la de recuperar el control de las antiguas posesiones francesas de África, que los ingleses acababan de devolver a Francia.
17 de junio de 1816, la fragata de la marina francesa ‘Medusa’ surca el mar, junto a otros tres navíos.
La Medusa era una embarcación moderna y la más rápida entre sus contemporáneas.
Su viaje comenzó en Rochefort, con dirección al Puerto San Luis en Senegal, África.
Al mando estaba Hugues Du Roy, un antiguo exiliado, quien llevaba 20 años sin navegar.
A bordo también viajaba el nuevo gobernador de Senegal con su familia, el personal administrativo y un batallón de infantería de marinos.
Además, les acompañaba el cartógrafo Alexandres Corrèard junto a otros sesenta científicos que iban a explorar el Senegal.
En total, la fragata contaba con cerca de cuatrocientos pasajeros.
Las ordenanzas establecieron que los tres navíos de la escuadra debían navegar juntos, pero la Medusa se adelantó a toda vela.
La arrogancia aristocrática del capitán hizo que desoyera los consejos de sus oficiales en la travesía.
Esos fallos serían letales.
Primero, ignoró los consejos de los oficiales a bordo, más experimentados y luego se equivocó al leer los mapas.
A la altura de Mauritania, se introdujo en una zona de aguas poco profundas, en el llamado banco de Anguin.
La quilla empezó a rozar el fondo de arena y el barco embarrancó el 2 de julio.
Sus tripulantes intentaron reflotarlo pero les persiguió la mala suerte.
Al poco, se desencadenó una violenta tormenta que dañó el navío y lo dejó irreparable.
Entonces, pensaron que la mejor idea era la de abandonar el buque y alcanzar la costa africana.
• Las casi 400 personas de la tripulación estaban confundidas ante la situación.
• Un momento agravado por el alcohol que circulaba entre los marinos, incluido el capitán.
• Él mismo junto a los oficiales, se subieron a los botes.
• Por otra parte, 150 marineros y soldados más una cocinera, se apiñaron en una balsa improvisada de 15 x 8 metros.
• La balsa debía ser remolcada por los botes hasta la costa, pero iba lastrada por su peso, así que el capitán decidió soltar amarras.
• Y abandonó a la balsa con sus ocupantes a su suerte.
• A la deriva, con cerca de 150 ocupantes, la balsa se convirtió en un verdadero infierno de peleas, muerte y enfermedad.
• Primero hubo una lucha por ocupar el mejor lugar, pues los bordes de la balsa se hundían y todos querían situarse en el centro.
• En la primera noche, 20 personas se ahogaron.
• Así que en la segunda se desató una auténtica lucha.
• Los que iban armados mataron al menos a 65 de sus compañeros con el pretexto de que se habían amotinado y querían destruir la balsa.
• Al cabo de una semana, sólo quedaban 28 supervivientes.
• Muchos estaban enfermos, gravemente heridos o en estado de demencia.
• Tras un debate entre todos, decidieron arrojar a trece de ellos al mar.
• El hambre y la sed hacían estragos.
• Se había agotado la carga de vino que llevaban y la de agua había caído al mar.
• No tuvieron más remedio que beber agua salada y hasta la propia orina.
• En cuanto a la comida, sólo disponían de una caja de galletas que se terminó en un día.
• Al tercero, se produjeron los famosos casos de canibalismo.
• Un superviviente contó que cortaban la carne de los cadáveres en tiras y las dejaban secar al sol antes de cómeselas.
• Pasaron 13 días navegando a la deriva, hasta que, por fin, los quince pasajeros que quedaban, avistaron una embarcación que se les aproximó.
• Era un navío de la flotilla que zarpó junto a La Medusa y que había arribado a su destino en Saint Louis.
• El propio Du Roy, su capitán, la había enviado por allí para buscarlos.
• En realidad, no lo hizo por los supervivientes, sino para recuperar el material de la balsa.
• En 1817, dos de los supervivientes de la expedición, el cirujano Jean Baptiste y el ingeniero-geógrafo Alexandre Corréard, publicaron un libro titulado: Naufragio de la fragata La Medusa.
• En esta obra denuncian la serie de desgracias que les condujo a esa penosa situación.
• Desde la negligencia y cobardía del capitán hasta la atrocidad de los marineros ebrios.
• Este relato conmociono a un país entero, Francia.
• Gacetas, panfletos y grabados empezaron a narrar, con todo lujo de detalles, aquel horroroso acontecimiento.
• El resultado fue que se forzó la dimisión del ministro de la Marina y un consejo de guerra sentenció a tres años de cárcel al desconsiderado capitán de La Medusa.
• Aprovechando el tirón del revuelo causado, un artista de 28 años inmortalizó esta odisea en un gran cuadro.
• Théodore Géricault necesitaba lograr una obra maestra para relanzar su carrera.
• Así que el pintor se reunió con los dos autores del libro y trazó los primeros esbozos basados en sus testimonios.
• Con el fin de otorgar el mayor realismo posible, hizo posar a los dos supervivientes, construyó una maqueta de la balsa como modelo y visitó una morgue cercana para que no se le escapara ni un detalle.
• Incluso, un amigo médico le prestó restos anatómicos.
• Ahora sólo faltaba elegir bien la escena que iba a pintar.
• De inicio, pensó en representar las escenas de canibalismo, pero se arrepintió porque sabía que su obra sería censurada.
• Finalmente optó por el instante en que los supervivientes divisan, a lo lejos, al bergantín salvador.
• Durante ocho meses, de noviembre de 1818 hasta junio de 1819, el artista trabajó sin descanso, durmiendo en un altillo contiguo.
• Durante dos años, le prohibieron mostrarlo en público.
• El lienzo se expuso en el Salón de París.
• Naturalmente, los que lo vieron, reconocieron la tragedia de La Medusa.
• Las opiniones de los críticos se dividieron según su tendencia política.
• Para los conservadores, el pintor abusaba del realismo y buscaba provocar impacto en el espectador, alejándose de los cánones de belleza clásica.
• Los liberales, en cambio, interpretaron el cuadro como la metáfora de un gran naufragio nacional.
• Suicidios, asesinatos y canibalismo…el naufragio de La Medusa conmocionó a la opinión pública francesa.
• Sobre todo por el egoísmo de los oficiales aristócratas que abandonaron al resto de la tripulación.
• El popular cuadro, de casi cinco metros de alto y más de 7 de ancho, representa, con gran realismo, este espeluznante suceso.
• Los personajes que aparecen componen una galería con todas las expresiones posibles.
• Sin duda, tanto el cuadro como el libro son la huella de una de las tragedias más recordadas de la historia naval