QUIÉN QUIERE VIVIR 120 AÑOS
El mundo se adentra en una innovación que lo cambiará todo.
La emergente industria del envejecimiento alcanzará un valor de 610.000 millones de dólares en 2025.
Es la que se encarga de desentrañar los cambios y procesos que intervienen en el desarrollo de enfermedades, lesiones o discapacidades que está asociadas a la edad.
Y busca retrasar, ralentizar o revertir sus efectos.
La vejez es un proceso fisiológico que ocurre en todos los organismos y deja sus marcas:
Acortamiento de los telómeros, disfunción mitocondrial o senescencia celular, entre otros.
Las investigaciones en biotecnología de la longevidad están viviendo una época dorada.
Siendo apoyadas por miles de millones de inversores procedentes del capital riesgo, la industria farmacéutica, entidades sin ánimo de lucro y las grandes fortunas.
Desde millonarios que financian, con cierto secretismo, start ups de tecnología que investigan la reprogramación celular.
Hasta tecnólogos del mundo de las criptomonedas que tienen ganas de romper el mercado.
Los que logren resultados tangibles se convertirán en los próximos Google.
Las cifras globales marean, hay 50.000 empresas en 20 sectores y más de 10.000 inversores, según los datos de la Agencia de Análisis del Antienvejecimiento.
La buena salud es el nuevo maná empresarial.
La idea es agregar años saludables a la vida.
Hoy, la esperanza de vida media mundial es de 72 años y en España de 83.
Vivir de forma saludable, más allá de los 100 años, podría ser común en algunas sociedades avanzadas.
Sin generar falsas expectativas como la de llegar a los 150 años y alcanzar la inmortalidad.
Conseguir que los seres humanos vivan más años con buena salud mental, neurológica y física sería uno de los pasos más importantes de la humanidad.
No solo por el sufrimiento que padecen millones de personas en todo el planeta, sino por el impacto que tendría en todos los órdenes: la sociedad, la economía o las políticas públicas.
Por ejemplo, se estima que en España el gasto sanitario relacionado con la vejez crecerá un 18% en 2035.
La población mundial envejece a un ritmo sin precedentes.
En 2030 habrá 1.400 millones de personas mayores de 60 años en todo el globo.
Pero es que en 2050 sumarán los 2.100 millones, según la OMS.
La gigantesca industria del antienvejecimiento plantea diversos pasos, que van desde la medicina preventiva, hasta el último escalón, que sería la reprogramación celular.
Hay cinco temas que serán clave en su despegue:
La genómica, el big data, la inteligencia artificial, la alimentación del futuro, la amortalidad y la medicina moonshot.
Sin embargo, hay que sortear diversos obstáculos.
El más evidente es conseguir que las pruebas en humanos tengan éxito.
El segundo, demostrar a las autoridades reguladores la necesidad de fármacos para ese fin.
El tercer problema es el tiempo que hace falta para que un experimento se traduzca en un medicamento o terapia.
Este ciclo puede tardar hasta 12 años, desde el inicio hasta que llega al mercado.
Todo ello, al margen de los cuestionamientos éticos o las desigualdades que causaría el acceso a esos tratamientos.
Ahora veamos algunas líneas de investigación que prometen resultados eficaces:
Los fármacos senolíticos hacen que las células de este tipo, mueran y desaparezcan.
Además, hay terapias de sustitución mitocondrial, para sustituir a las que están envejecidas.
En general, se han descubierto diversos genes y rutas moleculares, vinculadas al envejecimiento, que han ofrecido interesantes resultados en modelos animales.
Uno de los escollos más grandes es la neurodegeneración.
Ya que, de poco nos sirve mantener el tipo si nuestra cognición no está conservada.
La reprogramación celular le valió a Yamanaka el Nobel de Medicina en 2012.
Ya se ha probado en células in vitro y con ratones.
Ahora cuenta miles de millones en financiación y varias empresas interesadas en sus avances.
Destacaría, Altos Labs.
Esta compañía de biotecnología se fundó en 2021 con un fondo de 3.000 millones de dólares.
Juan Carlos Izpisúa, es el científico español que la ha fundado.
Su objetivo es el de entender los mecanismos biológicos profundos de la salud y la resistencia celular para retrasar las enfermedades.
Estas ideas son la punta del iceberg.
Debajo, hay unas cuantas start-ups biotecnológicas que precisan de grandes cantidades de capital y que están siendo financiadas desde el ámbito privado.
La longevidad podría convertirse en una de las mayores industrias del futuro.
La mayoría está interesada en llevar una vida sana, feliz y duradera.
También las farmacéuticas empiezan a meter la cabeza en este asunto.
Sin olvidarnos de que la propia familia real Saudí quiere convertirse en uno de los principales inversores en esta investigación contra el paso del tiempo.
Y ya ha puesto en marcha un capital de 1.000 millones de dólares anuales en financiación para avanzar en este campo.
La industria española ya cuenta con más de 400 líneas de investigación para el tratamiento de múltiples enfermedades relacionadas con la vejez.
Retrasar o ralentizar los efectos del tiempo tiene un efecto que se mide en cifras.
La Universidad de Oxford demostró que aumentar la esperanza de vida un año tiene un valor de 38.000 millones de dólares.
Y ya si son 10 años más, generaría 367.000.
En resumen, es una jugada a largo plazo y un mercado de alto riesgo, pero este nuevo interés por el antienvejecimiento no ha hecho más que empezar.