DENTRO DEL LABERINTO UN VIAJE DE LA INFANCIA AL MUNDO ADULTO
Dentro del Laberinto fue dirigida por Jim Henson en 1986.
Y es una película con la capacidad de reconectarnos con aquella época donde todo era posible.
Donde la fantasía, la ilusión y disfrutar del momento presente, lo eran todo.
Muchos recuerdan, con cariño, las canciones, los muñecos y a Jareth-David Bowie marcando paquete.
Más allá de su propuesta formal, plantea una reflexión sobre el proceso de crecer, con una trama llena de significado, simbolismo y magia.
Este es un viaje universal, la de la heroína.
Sarah es una adolescente de 16 años, con una imaginación desbordante.
Le encanta representar su obra de ficción favorita, Laberinto.
Una noche, su padre y madrastra salen fuera y ella se queda a cargo de su hermano pequeño, Toby, un bebé que no para de llorar.
Sarah no sabe cómo contener su llanto y se enfada.
En un momento de frustración, le pide a Jareth, el Príncipe de los Goblins y el protagonista de Laberinto, que se lleve a Tommy a su castillo.
Para su sorpresa, su deseo es concedido y Jareth se presenta ante ella en todo su oscuro esplendor.
Y le advierte que si quieres recuperar a su hermano deberá cruzar el Laberinto y llegar al castillo de la Ciudad de los Goblins, en trece horas.
Si no lo consigue, Tommy se convertirá en un duende y se quedará con Jareth para siempre.
A partir de ese momento, Sarah se embarca en un viaje por el Laberinto que rodea el castillo.
El Laberinto es una representación de ese lugar intermedio entre la infancia y la madurez, por el que todos los adultos hemos pasado.
Además, es una prueba de memoria y lógica.
En esta película, el laberinto desafía a las convenciones.
No tiene recovecos en su pasillo inicial, sus paredes y baldosas se mueven para desorientar a la protagonista…
La metáfora del viaje del héroe, en este caso heroína, será un camino de crecimiento personal para Sarah.
Mientras, Jareth intentará seducirla con señuelos sacados de sus sueños y fantasías.
Ella se enfrentará a incontables peligros, resolverá acertijos y hallará tradiciones que la pondrán a prueba.
Pero también conocerá la lealtad, la sinceridad y el perdón, de mano de unos aliados inesperados con los que se topará en este trayecto.
Una vez resuelto el Laberinto, Sarah ya no será la misma niña que comenzó esta historia.
Los cuentos que escuchamos de pequeños pasan a formar una parte importante de nosotros.
Los personajes con los que nos identificamos, las gestas que nos emocionan y los monstruos de nuestras pesadillas, quedan arraigados en el subconsciente como referentes, valores y miedos.
Dependiendo de cómo construyamos esa historia y las conclusiones que saquemos, llegaremos a ser adultos más o menos felices y adaptados a la vida.
El Laberinto explora todos esos aspectos del subconsciente de esta niña-mujer que se enfrenta a un momento determinante de su propia historia.
Sarah deberá decidir qué tipo de adulta quiere ser y qué aspectos de su infancia debe dejar atrás.
En el inicio, ella es una adolescente sensible, muy apegada a los objetos y a las historias de su infancia.
Vive con su padre, su madrastra y su hermanastro Tommy.
Aunque echa de menos a su madre y se siente extraña dentro de esa nueva situación familiar.
En este personaje se intuye su deseo de hacerse mayor.
Lo notamos en ese lápiz de labios y por la fascinación que siente la adolescente hacia el personaje de Jareth.
Una atracción que la atrae y aterroriza a partes iguales.
El viaje de Sarah es el proceso de una niña que quiere crecer y que, al mismo tiempo, siente miedo de hacerlo y tiene que refugiarse en mundos fantásticos para escapar de una realidad que cada vez le exige que asuma más responsabilidades.
Rescatar a Tommy significa aceptar que toma las riendas de su destino y que debe aparcar sus deseos de la infancia.
Crecer implica aceptar que la vida no siempre es justa.
Otra lectura que nos ofrece es sobre la importancia de unir fuerzas.
Que los amigos nos ayudan a superar las dificultades que van apareciendo.
Las apariencias engañan y el prejuicio conduce, a menudo, al fracaso.
Esta película nos recuerda que siempre, en algún lugar, todos necesitamos volver a conectar con el niño o la niña que llevamos dentro.
Dentro del laberinto destaca porl los muñecos de Jim Henson, las canciones y la presencia de Bowie y la producción de George Lucas.
A ellos se suma el director de arte Brian Froud, un maravilloso ilustrador de mundos fantásticos.
El guión del ex Monty Python, Terry Jones, le añade un toque especial.
El resultado es una aventura llena de humor ingenioso, con guiños constantes a los cuentos de hada tradicionales y a las reglas del mundo de la magia.
Y no podía faltar la original banda sonora de Trevor Jones.
Ahora os contaré algunas curiosidades de este título tan emblemático.
Jim Henson es el creador de obras como los Teleñecos.
El nombre del bebé se llamaba realmente Toby Froud, para que respondiera mejor durante la grabación de la película.
Cuando creció, no se ha dedicado al mundo de la interpretación pero sí al de las marionetas.
Hoy es un reconocido escultor, diseñador y creador de títeres.
Antes de elegir a David Bowie para el papel de Jareth se barajaron otros candidatos.
Se pensó en Michael Jackson, Prince, Mick Jagger o Sting.
Finalmente, Bowie aceptó tras leer unos cambios en el guión.
Lo cierto es que el director ideó el personaje de Jareth pensando en él.
Su gran magnetismo natural era perfecto para dar la réplica a la candidez de la protagonista.
Dos polos opuestos en una combinación perfecta.
El personaje de este rey es una combinación del carácter de varios dandis clásicos.
El Heathcliff de Cumbres borrascosas, con esa actitud amargada y hosca o el Edward Rochester y su amor victoriano en Jane Eyre.
La verdad es que Jareth es un romántico, vano y temperamental, con el típico comportamiento de una estrella del rock.
Henson era un experto en trasladarnos a mundos donde la imaginación primaba por encima de los efectos especiales.
Y parece que casi todo está hecho de forma artesanal.
Hoy en día, los efectos especiales han usurpado ese lugar.
Terry Jones escribió el guión, pero Henson lo modificó bastante.
La idea original fue que el laberinto se comportase como un puzzle constante.
Terry no quería incluir canciones de ningún tipo.
Incluso, pensó en desarrollar una historia hindú, pero nadie le comprendió.
Uno de los personajes más populares, Hoggle, el enano que trabaja para Jareth, fue interpretado por la actriz con enanismo Shari Weiser.
Al final, el guión se reescribió 25 veces a lo largo de 2 años hasta dar con el borrador final.
En una de las anteriores posibilidades, se pensó en ambientarla en la Inglaterra Victoriana.
El búho de los créditos iniciales ha pasado a la historia de la animación por ser uno de los primeros animales realistas en CGI que se vieron en pantalla.
A pesar de las enormes expectativas, la cinta fue un fracaso en los cines.
Apenas logró recaudar 12.7 millones, ni la mitad de los 25 que costó.
Pero gracias a su paso por los videoclubs, pasó a convertirse en un fenómeno de culto.
Dentro del laberinto se basa en el cuento infantil: Al otro lado, de Maurice Sendak.
En este relato, Aida pierde a su hermanita, que es secuestrada por unos duendes y también ha de acudir a buscarla.
De hecho, en los créditos finales, hay una referencia a esta obra.
Por supuesto, la cinta también se nutre de muchos clásicos, como: Alicia en el País de las Maravillas o el Mago de Oz.
Jennifer Connelly tenía 14 años cuando interpretó a Sarah Williams.
15 años más tarde recibió el Oscar a la mejor actriz de reparto por la película: Una mente maravillosa.
Como toda buena obra de culto o himno generacional, han surgido varias teorías alternativas y rocambolescas sobre lo que oculta su trama.
Un usuario en Reddit, The Ward, le dio una vuelta de tuerca a su argumento.
Para él, la película narra la historia de una joven lidiando con los abusos que sufrió por parte de su padrastro.
The Ward justifica así su interpretación:
Linda Williams y su marido Robert tienen una hija llamada Sarah.
Sarah crece y adora a su madre, incluso, admira su vida como actriz.
Sin embargo, a los diez años, Linda tuvo una aventura con otro actor, Jeremy.
Y aquí comienza el nuevo giro.
Jeremy se sentiría atraído por Sarah y llegaría a abusar de ella.
Ese horrible recuerdo se volvió difuso para la pequeña, aunque se lo cuenta a su padre.
Con el tiempo, su progenitor abandonaría a su madre y se casaría con otra mujer, Irene, con la que tuvieron al bebé Toby.
La película comienza justo ocho meses después del nacimiento de Toby.
Sarah ya ha olvidado lo que le sucedió y se refugia en cuentos y fantasías para lidiar con el trauma.
Por eso no se muestra interesada en salir por ahí o en conocer a chicos.
Además, en una de las fotos podemos ver a su madre que posa con el supuesto Jeremy, que no es otro que David Bowie.
La odisea del laberinto sería la manera en la que Sarah ha de superar el trauma y enfrentarse a su abusador, en forma del rey Jareth.
Este rey la droga, ella lo cuenta y nadie la cree…quizás eso fue lo que pasó en realidad.
En la secuencia final, Sarah afirma que él no tiene poder ella.
Es su modo de romper con aquel desgraciado suceso y comenzar una nueva vida.
Por supuesto, esto sería tan sólo una interpretación alternativa a la oficial.
Hay otra variante donde Toby sería el hijo ilegítimo fruto del abuso de Jeremy hacia Sarah.
Y entonces sería ella la que saldría en busca de su propio descendiente.
Perderse en este laberinto es transportarnos a una época en la que todo parecía posible.
Recordando nuestras historias favoritas, arriesgándonos con lo misterioso, cantar y bailar…emocionándonos con las peripecias de Sarah, Ludo y Ser Didymus.
Es reflexionar sobre nuestro propio paso de la infancia a la madurez, con el viaje que todos hemos de realizar.
En definitiva, es reconciliarnos con esa parte de nosotros, que sigue soñando, convencidos de que, en algún lugar, la magia todavía existe.