LOS SÍMBOLOS DEL MISTERIO DE ELCHE
No se sabe a ciencia cierta cómo nació el Misterio de Elche.
Según unos estudios sobre el teatro medieval europeo, esta obra dataría de la segunda mitad del siglo 15.
La tradición habla de dos posibles orígenes más populares.
El primero cuenta que se creó con motivo de la conquista del Elche musulmán, por las tropas de Jaime I de Aragón, en 1265.
Para convertir la villa a la civilización cristiana.
El segundo, tiene un carácter más milagroso.
Habla de la aparición de la imagen de la Virgen de la Asunción en un arca de madera que flotaba en el Mediterráneo, el 29 de diciembre de 1370.
El Misteri fue declarado Fiesta de Interés Turístico Nacional en el año1965.
Y ya en el 2001, como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad.
Es un drama sacro-lírico religioso que recrea la Dormición, Asunción y coronación de la Virgen María.
Se representa, anualmente, en la Basílica de Santa María de Elche, con motivo de la festividad de la Virgen de la Asunción.
El texto está escrito en valenciano antiguo y latín aunque concede mayor importancia a la parte musical y escénica.
Tiene 259 versos distribuidos en estrofas de diversos tipos.
La obra destaca por ser una representación totalmente musical, que mezcla cantos de diferentes épocas: medievales, barrocos y renacentistas.
El Misterio de Elche es una obra de origen medieval que se sigue representando, sin interrupción, en la actualidad.
Los más de 300 personajes que actúan son interpretados por hombres y niños, para respetar su origen litúrgico-medieval.
Ya que en esta obra se prohibía la representación de las mujeres.
La primera jornada es ‘la vespra’.
Se celebra el 14 de agosto.
La Virgen, junto a María Salome, María Iacobe y algunos ángeles, se adentran en la basílica hasta encontrarse con un ángel.
Este desciende de la cúpula, en un aparato conocido como la Magrana.
Y le anuncia a María que su muerte está cercana.
Después, le entrega una palma dorada para su sepelio.
A continuación, llegan los apóstoles para acompañarla en sus últimos momentos.
Tras la muerte de María, dos ángeles descienden para recoger el alma de la Virgen y llevarla al cielo.
Mientras el coro, llamado Araceli, entona los últimos compases del primer acto de la representación.
La segunda jornada es ‘La Festa’.
Es el 15 de agosto.
Comienza con el momento previo al sepelio de María.
Los judíos tratan de impedir su entierro y los discípulos les hacen frente.
Uno de los hebreos queda paralizado al intentar tocar el cuerpo de la virgen.
Este hecho hace que los judíos se conviertan y sean bautizados por Pedro con la palma dorada.
Al final, tras recuperar la movilidad, se unen para el entierro.
El Araceli desciende para unir el alma de la virgen a su cuerpo y llevarla a los cielos, resucitada.
Pero en ese momento, Tomás interrumpe la escena, pidiendo disculpas por su tardanza.
El cielo se abre, representado por una lona en la cúpula, y aparece la Santísima Trinidad.
El Padre Eterno deposita, sobre las sienes de la Virgen, una corona imperial: María Reina de la creación.
El Misteri concluye con el canto del Gloria Patri.
Ahora veamos algunos de los símbolos que le otorgan un carácter único a esta efeméride.
El primer documento que hace referencia a la Festa, data de 1523.
En la víspera de la Asunción, los sacerdotes de Elche llevaban una imagen a Santa María.
El Consueta del Misteri, relata que los sacerdotes cantaban en las vísperas y luego se vestían de apóstoles para realizar la representación de la Festa.
De esta manera tan visual, explicaban a los fieles, la muerte, coronación y asunción de la Virgen.
En la representación vemos a la Virgen y su cortejo en las puertas de Santa María.
Por un lado, los ángeles portan el manto y un coixí o almohada para que la virgen se arrodille ante los diferentes altares.
Los que simbolizan el huerto de Getsemaní, el Monte Calvario y el Santo Sepulcro.
Por otro lado, María Jacobe y María Salomé, hermanastras de la Virgen María, llevan diademas con sus nombres.
Todos ellos se dirigen al inicio del andador, un pasillo en rampa que va desde la puerta mayor al cadafal.
Y representa los alrededores de Jerusalén y la casa de María.
En la segunda parte, la Festa, representa las calles de Jerusalén.
Sobre el andador, aparece San Juan vestido de blanco.
En sus manos tiene un libro, el evangelio.
Las puertas de Santa María delimitan el lugar sagrado del profano.
El cadafal alude a la casa de María.
El centro del crucero del templo es la unión del plano terrenal con el celestial, donde se encuentran los personajes.
Lo alto de la cúpula de Santa María, simula el cielo, gracias a una lona pintada de azul con nubes y ángeles.
De ahí desciende la Magrana, una nube desde la que baja el ángel para anunciar la pronta muerte de María.
Se llama Magrana, porque se pintó de granate.
El Araceli es una representación de origen medieval.
Está compuesta por un retablo aéreo, en el que la virgen sube al cielo, rodeada de los ángeles, para ser coronada.
Su origen procede de una visión del Emperador Octavio y la sibila Tiburtina, una profetisa a la que los romanos le tenían mucha fe.
Ella la mostró al emperador quién era el auténtico señor del mundo a través de una visión en el cielo.
En la que flotaba un retablo dorado.
La Coronación representa a la Santísima Trinidad.
Resalta la figura del Padre Eterno, acompañado de dos niños para simbolizar al Padre, hijo y Espíritu Santo.
La talla de la virgen representa la figura de la patrona de Elche.
Para dar un mayor realismo a su muerte, suele portar una mascarilla con los ojos cerrados.
La figura de la virgen está relacionada con la mujer del Apocalipsis.
Por eso viste un manto de color dorado, con una media luna a sus pies y una corona de estrellas en la cabeza.
Por último, la palma blanca es algo característico de la ciudad de Elche.
Aparece cuando María, a punto de morir, pide volver a ver a su hijo y el cielo le manda un mensajero, un ángel.
Quien le anuncia que fallecerá dentro de tres días.
Por ello, el ángel le manda una palma brillante, representada por el oropel.
Y este sería mi resumen de esta fecha tan señalada para todos los ilicitanos.