PROYECTO AVATAR 2045 HACIA EL TRANSHUMANISMO
• La ilusión de una primera vez, la apatía de los domingos por la tarde, la belleza de un atardecer, los nervios antes de un examen o aquel viaje inesperado…
• La vida son momentos, a veces especiales, otras intrascendentes.
• En ocasiones vividos con tanta intensidad que quedan registrados en algún lugar de nuestro cerebro.
• Y forjan nuestra memoria, identidad y nuestra forma de entender la vida.
• Los recuerdos nos dan un sustento, una experiencia sobre la que reflexionar.
• Sin embargo, nuestro miedo más ancestral nos sigue acechando: La muerte.
• Pero… ¿Y si pudiéramos mantener nuestros recuerdos aunque nos hayamos despedido de nuestro cuerpo?
• La inmortalidad nos suena a ciencia ficción, pero hay quien se ha atrevido a ponerle fecha: 2045.
• Es el plan del empresario y millonario ruso Dmitry Itskov.
• Él defiende que, en poco más de 20 años, podremos soñar con una vida eterna en forma de avatares.
• El plan es descargar tu cerebro, hacer una copia digital y convertirla en una simulación por ordenador.
• Es decir, resucitar nuestra memoria y que reviva en un servidor de datos.
• Detrás de este emprendedor, hay un equipo de científicos dispuestos a intentar este reto que parece impensable.
• El mismo horizonte vaticina Ray Kurzweil, director de Ingeniería de Google.
• La empresa estadounidense Nectome ha nacido con este fin.
• Fue fundada por graduados del Mit y cuenta con el soporte económico de Sillicon Valley y Combinator.
• Su objetivo es preservar cerebros usando un proceso de embalsamamiento de alta tecnología para que en un futuro se pueda descargar la mente en un superordenador.
• Sería una gran oportunidad para tener a nuestro alcance la sabiduría de nuestros antepasados.
• Otros opinan que este transhumanismo es una especie de religión tecnológica que se aprovecha de nuestro miedo a morir.
• La cuestión más delicada de todo este proceso es que el embalsamamiento del cerebro es letal.
• Además, este debe estar vivo, así que el plan solo es viable en caso de muerte asistida en enfermos terminales.
• Llegados a este punto, la cosa se complica.
• Precisamente, es en la incertidumbre, donde se escudan estas empresas.
• A pesar de que el propio MIT admite que la neurociencia no ha avanzado lo suficiente como para preservar un cerebro humano ni para recrear la conciencia de una persona.
• Nuestro órgano pensante integra unas 86.000 millones de neuronas, células interconectadas y especializadas en la recepción de estímulos.
• Gracias a él podemos: contemplar, conocer el mundo y tener consciencia.
• Pero comprender su actividad mental a través de su estructura biológica sigue siendo un enigma.
• La razón es que cada cerebro es único, al igual que su forma de almacenar la información.
• La fase inicial es un registro automático pero luego llega su codificación posterior.
• De todo lo que captamos por los sentidos, seleccionamos e interpretamos la realidad de acuerdo a nuestras vivencias pasadas, ideas y creencias.
• En ese proceso subjetivo nos influye desde las horas de sueño hasta el hecho de haber tenido un mal día.
• El primer reto sería mapear ese proceso y conocer exactamente cómo esas células interconectadas originan nuestro mundo mental, nuestros sentimientos, memoria y esencia.
• La pregunta sería si: ¿Es posible replicar la belleza, el amor, la intuición, la forma en la que disfrutamos de ese hermoso atardecer?
• Todo hombre es escultor de su propio cerebro.
• La información que guardamos es dinámica.
• Los neurocientíficos lo tienen complicado por el volumen de datos y porque todo lo que sabemos de nuestro órgano pensante se basa, principalmente, en experimentos con animales.
• La clave estaría en abordar este proyecto de forma interdisciplinar. Contando con: ingenieros que trabajan con imágenes, matemáticos, expertos en fisiología, anatomistas…
• Ahora bien, si consiguiéramos sortear todos esos obstáculos, ¿Podríamos sentirnos como nosotros mismos en un mundo virtual?
• Nuestro cerebro está unido a un cuerpo con el que se comunica mediante información sensorial, visual…
• Si estuviera conectado con electrodos, le faltaría su entorno natural para generar imágenes, recuerdos o estímulos.
• En conclusión, no podríamos experimentar el mundo de la misma forma y nuestra existencia podría ser decepcionante.
• El cerebro es una parte fundamental de nuestro yo, pero no es lo único que nos hace ser lo que somos.
• Los críticos etiquetan el trabajo de Nectome como de fenómeno comercial.
• Sería parecido a la promesa de la criogenización de cadáveres con el fin de resucitarlos en un futuro.
• Aunque, en el presente, no sepan solucionar muchos de los daños que producen en los tejidos con estas técnicas tan prometedoras.
• Y eso sin entrar en todos los dilemas éticos, legales o morales de este asunto.
• ¿Existiría una ley de protección de datos para la mente de una persona?
• De momento, en la lista de espera de Nectome había unas 25 personas que habrían reservado su plaza para este proyecto.
• Y todo por el módico precio de 10.000 dólares.
• El ser humano lleva toda su existencia soñando con el elixir de la eterna juventud.
• En esta época de capitalismo global, no dejan de llover ofertas, como esta especie de inmortalidad 2.0.