LA BIBLIOTECA DE ALEJANDRÍA PARA ROSA MARÍA V
Fue fundada en el 330 antes de cristo.
Intentó acaparar cada fragmento de información útil que se hallara por el mundo.
Lo importante era conservarlo y conectarlo al resto de información.
Alejandría se convirtió en el mayor exportador de papiro a Europa.
Fue la primera universidad del mundo.
Un centro de investigación y diálogo.
Contó con eruditos como el matemático Arquímedes o el poeta Apolonio.
Aquí fue donde se dibujaron los primeros mapas del mundo.
Alejandro Magno el conquistador fue uno de sus máximos promotores.
La Biblioteca se terminó varias décadas después de su muerte.
Bienvenidos a Alejandría.
Una ciudad que palpitaba con el pensamiento más avanzado.
Hay muchos relatos entorno a la Biblioteca de Alejandría.
Para empezar, no se trataba de una sola biblioteca, sino de dos.
El Museion o Biblioteca Interior y el Serapeum o Biblioteca exterior.
Ambos eran edificios impresionantes.
Entre sus paredes se almacenaban montañas de rollos de papiro.
También fue un lugar que invitaba al estudio.
A ella acudieron los sabios llegados de todos los rincones de la Antigüedad.
Fue fundada por el primero de los Ptolomeos en el siglo tres antes de cristo.
Los directores de la institución requisaban todo libro que se encontraba en los barcos que recalaban en su puerto.
Se quedaban con el original y después devolvían una copia.
La Biblioteca creció sin parar desde su fundación.
Se afirma que en Museion había 490.000 volúmenes.
Y el Serapeum albergó 42.800.
Fue la mayor colección de escritos hasta la fecha.
Sin embargo, su contenido era muy frágil.
El junco del papiro crece en la ribera del Nilo.
De allí se recolectaba.
Se extraía su corteza a tiras, luego se juntaban y se secaban al sol.
Finalmente se raspaban para dejarlas listas.
Este soporte fue sustituido primero por el pergamino medieval hecho de piel.
Y luego por papel que llegó de Asia.
Los papiros se malograban con rapidez.
Y solían terminar siendo comidos por el moho, las ratas o los insectos.
Para mantener las obras, había que estar copiando constantemente su contenido.
La Biblioteca de Alejandría fue el centro cultural en torno al que giró toda la vida intelectual del helenismo.
Aparte de los escritos, también había una gran cantidad de instrumentos de investigación y documentos.
En resumen, fue una extraordinaria congregación de sabiduría.
Cleopatra fue la última descendiente de la dinastía ptolemaica.
Tras su muerte, empieza la decadencia de la Biblioteca y el Museo.
Este proceso se alargó hasta el siglo cuarto después de Cristo.
Egipto fue anexionado al Imperio Romano por el emperador Augusto.
Sin embargo, la biblioteca aún conservó su prestigio.
Muchos romanos admiraban este notable monumento.
Cuenta la leyenda que la Biblioteca se incendió durante la Guerra de Alejandría.
César quemó sus propios barcos del puerto
Para que los egipcios no se pudieran apoderar de ellos.
El alcance de las llamas pudo haber llegado a tierra firme.
En cambio, hay autores que no mencionan la quema de este lugar.
Hiricio nos habló de la gran resistencia de los edificios de piedra a las llamas.
Así que la quema de las embarcaciones no afectó a la biblioteca.
Otros autores como Séneca relataron que ardieron cuarenta mil documentos en Alejandría.
En definitiva, hubo varios autores que dieron su opinión.
Aunque con diferentes versiones.
Quizás, en todo caso, se quemaron algunos rollos depositados en el puerto.
Pero sigamos asistiendo al final de esta institución.
El final del período helenístico supuso una crisis para la Biblioteca y el Museo.
Los emperadores ocuparon el lugar de promotores y protectores de estos recintos.
Como fue el caso del emperador Adriano.
Poco a poco el enclave fue perdiendo su financiación.
En el siglo cuarto, Constantino trasladó la capital a Bizancio.
En el año 313 legalizó el cristianismo por el Edicto de Milán.
Constantinopla adquirió la hegemonía cultural y ensombreció a la vieja Alejandría.
Los monumentos de Alejandría se alejaban de las creencias de sus habitantes.
El cristianismo se expandió.
Creció un sentimiento nacional con su propia lengua, el copto.
Una forma de sentir que se enfrentaba a lo pagano y a lo griego.
La tensión y los disturbios entre cristianos y paganos siguió aumentando.
En el año 391 el patriarca Teófilo obtuvo la autorización del emperador para la destrucción del Serapeo.
El que era el gran templo de la dinastía ptolemaica.
El lugar era un santuario de culto a Serapis.
Y se convirtió en un símbolo de la persecución de los cristianos.
En conclusión, la falta de financiación y conservación de los documentos, las contiendas militares y el fanatismo religioso acabó con la Biblioteca de Alejandría.
Recordemos que Hipatia fue asesinada en el año 415, arrastrada por una calle.
Y golpeada hasta su muerte.
Los nacionalistas cristianos no perdonaron la amistad de Hipatia con el perfecto de Alejandría, Orestes.
Orestes se había enemistado con Cirilo, el sucesor de Teófilo.
Los expertos piensan que los daños más severos a la Biblioteca fueron los producidos por la destrucción del barrio de Bruquión.
El que tuvo lugar por la acción de Diocleciano a finales del siglo tres para conquistar la ciudad sublevada.
El Serapeo logró sobrevivir a esta destrucción.
Hasta que Teófilo lo convirtió en iglesia.
Las teologías cristiana y musulmana no rompieron con el pensamiento griego.
Sino que lo integraron, añadiéndole temáticas propias.
Sin duda, la huella de este centro del saber ha permanecido imborrable a lo largo de la historia.