Como el rey Don Alfonso de Castilla enfermó en Vitoria sufriendo un dolor tan grande que se pensó que iba a morir, y le pusieron encima el libro de las Cantigas de Santa María y se curó.
"Muy gran ofensa hace a Dios, y vive en el error, quien le niega el bien que de Él recibe". Pero el error en que jamás incurriría sería el de no contar el bien que de Él he recibido a través de su Madre Virgen, a la que siempre amé y nada hay que más me plazca que loarla.