Santa María está tan llena de bienes que para loarla nos falta tiempo y vida.
Y, ¿cómo puede ser bastante loada por ninguna lengua la que hizo por que Dios quisiera tomar su carne sagrada y ser hombre, por lo que fue mostrada su deidad en carne vista y oída?
Porque tantos son los bienes de Santa María que ninguna lengua podría decirlos todos, ni aunque fuese de hierro y no callase, noche y día, que no fallase antes.
Si pergamino fuese el cielo estrellado y el mar todo tinta, que ser grande es probado, y viviese para siempre un hombre instruido en escribir, le quedaría por decir la mayor parte.