Todas las aves dormían, cuantas Dios criaba y mades,
2
non dormía Belisera, la hija del emperante
de amores del conde Niño no podía sosegare;
4
vueltas daba en la su cama como pececito en mare.
Salto diera de la cama como la parió su madre,
6
irárase una sayita, no la tapó su brillale,
cogió candil de oro en mano, saliérase por la calle.
8
Fuérase para los palacios donde sus doncellas yacen.
--Buenas noches, mis doncellas! --Belisera, bien vengades!
10
--Que las que sabís de amor consejo me habéis de dare,
y las que no lo sabían, que se aparten a un lugare.--
12
ahí se alhadró Clara Niña, moza era y de antigua edades:
--Gozáid vuestros días, niña, gozáid vuestra mocedades,
14
que así hici yo, mezquino, cuando era de vuestra edade:
aguardando condes y duques, moza me hube de quedare.--
16
Salto diera Belisera, saliérase por la calle;
se encontró con Martinico, el alguacil de su padre.
18
--¿Dónde vas tú, Belisera, a `stas horas por las calles?
mañana por la mañana se lo diré yo a tu padre.--
20
--Por tu vida, Martinico, empréstame tu puñale;
vengo a matar a los perros que ladran por estas calles,
22
toda la noche pasada no me dejó sosegare.--
Martinico, con amor, la `ntregara su puñale.
24
La cabeza entre los hombros al suelo se la arronjare.
--¡Vete ahora, Martinico, ve y demándame a mi padre!
26
Fuérase para los palacios donde el conde Niño yace;
golpecitos dio a la puerta, nadie que la respondía
28
si non era el conde Niño que velaba y non dormía.
--¿Quién es ése o cuál es ése que a mi puerta combatía?
30
--Belisera soy, el conde, que de amor por ti moría.
--Vete ahora, Belisera, vete a casa de tu padre;
32
cuando yo quiera mujer, por ti yo habré de mandare.--
Y al día por la mañana las ricas bodas se hacen.