Dicen que hoy es el día de la marmota y, como en aquella película, a veces siento que tengo que volver a contar lo mismo. Me toca despedir a otro valdivielsano que se ha ido en este hambriento 2016. En el mundo hay buena gente y gente que luchanos por ser buenos, que discutimos con la mala bestia que llevamos dentro para que no nos guíe en el camino, para cansarle y que se vaya. Vicente era de los primeros, de esa gente que en cuanto la ves, en cuanto te mira, en cuanto te cuenta algo sabes que es de la gente fetén que hay por el mundo. Como a tantos amigos de Condado, le conocí gracias a su padre, el añorado Abuelo Jesús. No pasé muchos ratos con él pero le tenía mucho cariño. El zapa de Basauri me dijo un día que le llamaban algunos amigos. Cuando entrevisté a Jose Mari, el que fuera cura del valle, y le pregunté por alguna gente del valle que recordaba, le citó el primero. Su hija, Amor, se emocionó al escucharlo. Vicente Rodriguez Díaz ha muerto a los 64 años dejando al mundo un poco peor de lo que estaba. Besos allá donde estés.