"Sentir el calor y aceptar vivir en él. Dejar de querer controlar el “tiempo” todo el tiempo y sencillamente aceptar que de vez en cuando es mejor dejarse llevar. Cerrar suavemente los ojos cuando el sol brilla y tenerlos sin prisa alguna bien abiertos teniendo a la luna por compañera de cielo. Disfrutar de las personas queridas, conocer lugares nuevos o, sencillamente, regresar a aquellos de los que en realidad nunca nos fuimos. De nuevo época de generar recuerdos para a continuación guardarlos, guardarlos muchas veces para siempre.
Sensaciones breves, algunas veces intensas pero en cualquier caso diferentes cada vez… así que, sin agarrarnos a los bordes y en compañía de estas calientes notas de tango, dejemos caer por la suave pendiente del tobogán de los venideros días de agosto."