Estaba allí, perdido entre extenuados libros, vajillas incompletas, sillas desvencijadas, atrasadas revistas y un montón de broches tan rutilantes como quiméricos. Quizá fue su belleza quieta o su mirada vacía, lejana… no lo sé, pero nada más encontrarle me vino a visitar el recuerdo de una leyenda antigua, leída, aprendida y nunca olvidada: La Leyenda del Beso.
Al escuchar el sonido de hoy de inmediato recordarán una letra, una canción, popular hace ya unos pocos cuantos años. Recordarán una letra que se apropió de un sonido, que en origen, nunca tuvo letra. Hoy nos visita el secreto encerrado en ese recuerdo sonoro, que no es otro que la belleza de uno de los mejores intermedios que se han escrito para zarzuela: el Intermedio de “La Leyenda del Beso”.