No importa que la flecha no alcance el blanco
Mejor así
No capturar ninguna presa
No hacerle daño a nadie
pues lo importante
es el vuelo, la trayectoria, el impulso
el tramo de aire recorrido en su ascenso
la oscuridad que desaloja al clavarse
vibrante
en la extensión de la nada (*)
Hace tan solo unos días un anciano arquero cruzó con paso decidido el Puente de No Retorno. Arquero de palabras, poeta de oficio, Jose Emilio Pacheco seguirá disparando sus flechas ya para siempre, haciéndonos recordar que detrás de la oscuridad ha existido y existirá eternamente la Luz. Alumbrados por ella divisemos este bellísimo lamento sonoro que nos llega de más allá del horizonte…
(*) Jose Emilio Pacheco nos dejó el 26 de enero de 2014.