Nos visitó mientras pintábamos el campo de fútbol del Cerezo. Llegó como siempre, feliz, alegre, vital, cariñosa, con esa mirada clara con la que te hablaba de esperanza. La conocí por boca de otros que la llamaban tía Pili y por eso la hice tía mía. Ella me dió siempre cariño y cuando ayer me dijeron que había muerto pensé, tras anunciarlo, que quizás se tratara de un error. Imaginé la rectificación, la disculpa por el fallo informativo. La vi hace un par de semanas, iba a desayunar y yo me colaba en su casa de buena mañana. En esta conversación que mantuvimos hace cinco años me hizo sentir que aquella también era mi casa. Pilar López Arce se llamaba, nació en el 27 y mañana martes a las 18h se celebrará su funeral en Quecedo, su pueblo. Aunque los papeles digan que se fue yo creo que la hija del gaitero Manuel estará acompañándonos por aquí. Un beso.