Olga vive en un edificio multifamiliar hace más de 20 años. La familia creció y las dos habitaciones de la vivienda, llegado un momento ya no satisfacían las necesidades de sus cinco integrantes. Entonces como buena cubana, decidió innovar, jugar un poco a la construcción y fue como poco a poco extendió su hogar y lo hizo más confortable, pues añadió una pequeña habitación con mesetas y un baño.
Sus salarios y el del resto de la familia se pusieron en función de la obra constructiva y como ellos, miles de tuneros, mejor dicho, miles de cubanos, lo hicieron.