En 1995 el imperialismo norteamericano disfrutaba la “gloria” de haber quedado como único polo de superpoder en el mundo, pues la bipolaridad a la que la humanidad había llegado como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial y la aparición del Sistema Socialista Mundial encabezado por la Unión Soviética, había desaparecido tras la caída del socialismo real en Europa del Este. El socialismo fue traicionado, los partidos comunistas, socialistas y obreros que conducían la construcción y el desarrollo de la nueva sociedad cometieron graves errores de dirección política que provocaron crisis de gobernabilidad que se hicieron irrevocables y aquel poder se derrumbó.
Los norteamericanos y sus aliados consideraron llegado el momento de la supremacía absoluta del imperialismo capitalista en el mundo porque un solo polo de fuerza económico, militar y político se presentaba ante sus ojos, el de ellos.
En 1994 el presidente William Clinton está gobernando en condiciones difíciles e incómodas. Él es demócrata y los republicanos tienen amplia mayoría en el congreso y descalifican su gestión al frente del ejecutivo.