Amores frustrados, encuentros de viejos amigos, juegos de niños y otras muchas vivencias atesora bajo su frondosa copa el añejo algarrobo que crece a la entrada del camino de San Joaquín, actual municipio tunero de Majibacoa.
Pero, sí su rugoso tronco pudiera hablar, seguramente diría que entre las más preciadas se encuentra aquel 18 de octubre de 1959, cuando la agotada tropa de Eduardo, Lalo, Sardiñas, acampó al amparo de sus ramas.