Metodio Diez es de esas personas que todos reciben con una sonrisa, un abrazo y un apretón de manos.
Sonríe mucho, y tiene la mirada transparente e incisiva que penetra en lo más profundo del alma.
Lo conocí un martes en la mañana, en un encuentro con trabajadores jubilados de Radio Victoria, la emisora provincial de Las Tunas, y aunque todos los presentes teníamos una significación especial para la historia de la planta radial, todas las miradas se dirigían hacia el señor delgado, que acompañado de su esposa, sugería detrás de su personalidad cándida y suave, una gran historia.