Hace unos años el amigo de Alejandro le diseñó los rostros de Los Beatles para él, y en lugar de usar una franela alegórica al grupo, se los tatuó en su propia piel, para representar su eterna devoción y amor por esta famosa banda rockera.
Por otro lado, la mamá de Natalia, que es escritora, le dedicó un poema a su hija cuando era pequeñita en el que la llamaba «la noche al revés», porque su piel era blanca y tenía pecas. Esa niña creció, pero aquella definición de su madre quedó grabada en su mente y fue inspiración para pintar en su espalda algunas estrellitas.