Al comienzo de la primavera. Mis recuerdos personales de Knulp. El final. -Cada ser humano tiene un alma que no puede
entretejer con ninguna otra. Podrán dos criaturas ser
muy unidas, podrán conversar entre sí y estar muy
juntas, mas sus almas son cual las flores, cada una
arraigada en un lugar que le es propio, de manera
que ninguna puede llegarse hasta la otra si no es
abandonando sus raíces que es precisamente lo que
no puede hacerse. Las flores exhalan su aroma y lanzan sus simientes a los aires porque se aman; pero
el que una simiente llegue al lugar para el que está
destinada no es cosa que dependa de las flores, sino
del viento que la lleva de aqui para allá según su
capricho.
"Tres momentos de una vida: Knulp". Hermann Hesse.