Lectio Divina Jn. 6, 5158
“El que coma de esta pan vivirá para siempre”
En el camino hacia la patria celestial debemos tener nuestros ojos puestos en Jesús, el Hijo de Dios, nuestro maestro y Señor. En este camino es necesario para llegar a ser santos y dar gloria a Dios, tomar la cruz de cada día y alimentarnos del cuerpo y la sangre de Cristo, verdadera comida y verdadera bebida. La Eucaristía es el alimento para todos nosotros, los hijos de Dios por el bautismo, que aspiramos a ser santos, acogiendo la invitación de Jesús “sed santos como el Padre y yo somos santos”.
Señor Jesús, alimentándonos de tu Cuerpo y Sangre, danos la gracia de unirnos a Ti, sumergirnos en Ti, para que podamos proyectarte, transparentarte e irradiarte en lo cotidiano de nuestra vida para la gloria de Dios, bien de nuestros semejantes y santificación de nuestra alma.