Dormir es tan crucial para el cuerpo como alimentarse o moverse. Durante la noche, el organismo repara músculos, ordena recuerdos y estabiliza emociones. Por eso, la mayoría de las guías recomiendan entre siete y nueve horas de sueño para adultos. Dormir menos trae efectos inmediatos —mal humor, poca concentración, más estrés— y riesgos a largo plazo, como enfermedades cardiovasculares, metabólicas y mentales.