Desde pantalones de campana que arrastraban la ciudad entera hasta el aceite de Módena o servir todos los platos de un restaurante en la tablita de pizarra. Las modas nos llevan por donde quieren, pero tú eres puritocier y tienes criterio propio, ¿no?
Desde pantalones de campana que arrastraban la ciudad entera hasta el aceite de Módena o servir todos los platos de un restaurante en la tablita de pizarra. Las modas nos llevan por donde quieren, pero tú eres puritocier y tienes criterio propio, ¿no?