Tienes entre dos caminos: El del mínimo: cumplir lo justo y sobrevivir espiritualmente. El de la santidad: dejar que Cristo transforme tu corazón. La santidad no es una vida pequeña. Es una vida coherente, libre, luminosa.
Tienes entre dos caminos: El del mínimo: cumplir lo justo y sobrevivir espiritualmente. El de la santidad: dejar que Cristo transforme tu corazón. La santidad no es una vida pequeña. Es una vida coherente, libre, luminosa.