En este episodio analizamos las causas profundas de la crisis de vivienda en España y el desgaste de un modelo urbanístico que, según numerosos expertos, ha sido incapaz de responder a las necesidades reales de la población durante las últimas décadas.
Lejos de tratarse de una falta de demanda, el problema se sitúa en un déficit estructural de oferta provocado por la escasez de suelo disponible, la complejidad normativa y una burocracia que ralentiza la construcción de nuevos hogares.
El programa también aborda otro desafío clave: la pérdida de rentabilidad para los promotores inmobiliarios, afectados por el encarecimiento de materiales, el aumento de costes financieros y la desaparición de mano de obra cualificada tras la crisis de 2008.
Además, exploramos posibles soluciones de futuro, como la industrialización de la construcción, la simplificación administrativa y la creación de incentivos públicos que permitan aumentar la oferta de forma sostenible.
Un análisis imprescindible para entender por qué el acceso a la vivienda sigue siendo uno de los grandes retos de las nuevas generaciones.