Las opciones han sido diversas para transitar por una etapa de aislamiento en casa, no ha faltado entre las propuestas el poder disfrutar de una novela o quizás de una película.
Sin embargo otros han preferido la lectura de un libro, una especial riqueza, pues amplía el acervo cultural y con ello la autonomía e independencia, capaz de estimular el razonamiento y la imaginación.
Si eligió la lectura como compañía les aseguro que es una oportunidad para ganar potencialidades porque se ha demostrado que las personas que no se acercan a esta práctica son más propensas a la falta de concentración, a la baja retención, se les dificulta el aprendizaje y la inteligencia creativa.
De ahí que se hace más urgente que aunque pudiera haber sido uno de los encantos en la etapa de aislamiento debe quedar como una práctica extendida sobre todo para el que realiza cualquier tipo de estudio, pues ello favorece en la reincorporación al curso escolar.
Aun están a tiempo de incorporase a ello ya que es una propuesta que se traduce en alcanzar resultados favorables en la actividad docente y en la vida cotidiana, porque leer es una actividad eminentemente social, capaz de enriquecer el conocimiento.
También potencia la comprensión, el análisis y la síntesis, que le permite al ser humano una mayor visión ante el mundo.