Me fascina el verdor de las plantas y el matiz del campo florido combinado con los seres vivientes y así disfrutar de un bello planeta, donde el equilibrio y la armonía sea la mejor lección que enamore, a cuantos lo habitan.
Se acerca la fecha en que debemos apostar porque nuestro globo terráqueo esté libre de impurezas, donde el aire puro y el entorno deseado nos inviten a convertir al medio ambiente en la casa de todos los que la anidan.
Cuanta dulzura sentir la melodía de las aves que nos susurran, la brisa que se entrelaza en las ramas de un árbol cercano, las frutas de estación del año, y el sabor natural del alimento que se cosecha.
Me daña emocionalmente saber que hoy una pandemia global nos hostiga a los seres humanos que residen en la madre tierra, pero cuando observo, medito y deslizo mi mirada a mi entorno, muchas veces poco cuidado, entonces me pregunto y me vuelvo a preguntar , cuánta justeza tiene que seamos portavoz del llamado de auxilio a la madre naturaleza con ayuda y respuestas creativas del ingenio de los hombres?.
Aun cuando la cultura ambiental no se halla apoderado del sentimiento humano interpretemos la ecología no sólo como ciencia natural o biológica, pues seamos previsores de que también es ciencia social pues el hombre es parte de este entorno.
Es el 5 de junio, la fecha que ovaciona la efeméride, pero son los 365 días del año, los que esperan por usted para que no nos absorba la indolencia, la falta de comprensión y hagamos gala de normas cívicas en torno al medio ambiente, una práctica a favor que bien puede ser la mejor de las opciones para toda la vida.