Las mujeres compiten entre sí, se comparan, se restan autoridad y se debilitan unas a otras. Al menos esa es la idea dominante sobre la manera en la que nos relacionamos entre nosotras. Se considera excepcional, o por lo menos digno de atención, que mujeres famosas como Amy Schumer, Beyoncé o Taylor Swift reconozcan que otras mujeres tienen talento y trabajen juntas, en la mayoría de los casos, sin malas intenciones. Esto las convierte en heroínas feministas. Para muchas mujeres es normal sentir que tienen que protegerse del resto de las mujeres.