Muchas personas, con enfoques muy diversos, dedican parte de su actividad al estudio de hechos que la mayoría de los científicos consideran inexistentes. Si existieran, habría que considerarlos inexplicados y, como a los científicos no les gustan las cosas que no se pueden explicar, miran con cierta hostilidad esos fenómenos y a las personas que se obstinan en afirmar su existencia con pruebas pseudocientíficas. Por ejemplo, hay quienes afirman que las investigaciones parapsicológicas constituyen una verdadera ciencia porque, como las demás, se basan en la observación y el experimento.