D. Javier Luzón, en esta edición de «Arrojarán demonios en mi nombre», explica que para que un exorcista pueda ejercer adecuadamente su ministerio, es esencial que cuente con una formación adecuada y suficiente en esta materia, que tenga el apoyo tanto de su obispo como de un grupo de personas piadosas y que haya en la diócesis un número adecuado de exorcistas para que no se vea excesivamente sobrecargado de trabajo.