Nació el 27 de diciembre de 1660 en Mercatello. Fue de niña caprichosa y vivaracha, a la vez que piadosa y de buen corazón. A los 17 años, después de vencer la resistencia de su padre, entró en el monasterio de Città di Castello, en el que fue muchos años maestra de novicias y abadesa. Destacó por su vida de oración y alta contemplación, acompañada de fenómenos místicos extraordinarios, relacionados especialmente con la Pasión de Cristo. El 6 de junio de 1727, en el momento de la Comunión, sufre un ataque de hemiplejia. Desde entonces transcurren 33 días de un triple purgatorio: dolores físicos, sufrimientos morales y tentaciones diabólicas, como lo había predicho. Al alba del 9 de julio, recibe permiso de su confesor para morir y vuela al encuentro con Dios. Sus últimas palabras fueron: "¡El Amor se ha dejado hallar!".