La cruda realidad que acostumbramos a ver día a día en las fronteras llega a tal punto que brutalidades como la sucedida este pasado fin de semana en Melilla podrían pasar desapercibidas para la gran mayoría de la sociedad: decenas de personas brutalmente asesinadas en la frontera de Melilla a manos de fuerzas policiales que gasearon y dispararon con balas de goma, para luego apilar cadáveres y cuerpos de heridos a los que veían agonizar sin ofrecerles asistencia médica ninguna, y aporreando en el suelo a supervivientes que caían de la valla. Pero un hecho tan sumamente grave y de una magnitud humana tan inconmensurable no puede pasar desapercibido.
Hablamos con la compañera Maite Echarte, secretaria de Acción Social CGT Melilla