Unos magos venidos de Oriente llegan a Jerusalén guiados por una estrella, buscando al rey de los judíos recién nacido para adorarlo. Herodes, turbado por la noticia, consulta a los expertos y, fingiendo devoción, envía a los magos a Belén con la intención oculta de eliminar al niño. La estrella los conduce hasta Jesús, donde, llenos de alegría, se postran ante él y le ofrecen oro, incienso y mirra como reconocimiento de su realeza, divinidad y futuro sufrimiento. Advertidos en sueños, evitan a Herodes y regresan por otro camino. Esta narración revela que el verdadero Rey es adorado por los gentiles, mientras el poder terrenal se inquieta y conspira; invita a reconocer y adorar a Cristo con generosidad y obediencia a la guía divina.