Ana Vera, directora ejecutiva del Centro de Apoyo y Protección de los Derechos Humanos Surkuna, detalló que en el país una de cada cuatro mujeres son víctimas de violencia sexual y de ellas el 60% son niñas menores de 14 años.
“Según datos tenemos 7 partos diarios de niñas, mientras otras 7 acceden al aborto clandestino. Estas 14 niñas merecen ser protegidas efectivamente y que el Estado les garantice sus derechos”.
Destacó que la Asamblea Nacional tiene la obligación de responder a este sector tomando en cuenta el dictamen de la Corte Constitucional donde no se pide ningún requisito para acceder al aborto por violación.
Indicó que en el 80% de los casos los perpetrados están en el núcleo familiar y ese porcentaje sube a 95% si se suma a la gente cercana como maestros o cuidadores, de ahí que también resaltó la necesidad de generar una política integral de prevención de violencia sexual para que las niñas reconozcan cuando son víctimas.
Manifestó que la normativa no genera impunidad porque se habla de que el Centro de Salud, donde la niña o mujer se practique el aborto, deberá ser el que denuncie, lo cual para Vera es importante porque muchas veces son las mismas familias quienes buscan que estos casos queden en la impunidad porque son los padres, abuelos, tíos o primos quienes cometen el delito.
“En uno de los 23 casos que acompañamos tuvimos a una niña de 12 años víctima de violencia sexual, su madre no quiso denunciar porque aseguraba que la relación fue con un muchacho de la misma edad. Cuando pedimos el aborto legal para la niña y posteriormente se abrió investigación por el servicio de salud, descubrimos que el posible agresor era su padre y esta niña ahora está en protección gracias al proceso sencillo del aborto”.
Respecto a la objeción de consciencia indicó que si bien está regulada por la Constitución, el Ministerio de Salud debe asegurar de que aquello no vulnere los derechos de otras personas, es decir si se conoce que en un hospital existen tres médicos amparados en ese artículo, la cartera de Estado debe cubrir esas plazas para atender a las mujeres y niñas.
Sobre la temporalidad, la directora de Surkuna indicó que a lo largo del acompañamiento que han hecho a las sobrevivientes de abuso sexual se evidencia el trauma de asumir lo vivido deriva en una negación sobre la posibilidad de quedar embarazada. “Y eso mucho más en las niñas”.
“Una niña de 14 años tenía 18 semanas, esta niña fue víctima de violación por un vecino, apenas su mamá conoció el caso fue a Fiscalía, le hicieron los exámenes y le dijeron que no estaba embarazada, pasó el tiempo y a las 16 semanas por su cambio en el cuerpo y los estragos se hizo el examen en un centro de salud y sí estaba embarazada (…) En Fiscalía no le explicaron que se requiere al menos un mes para si está o no embarazo por eso llegaron a las 16 semanas”.
Con esa base, dijo esperar que desde el Legislativo se reflexione y se genere una normativa justa y reparadora, enmarcado en un Estado laico que no puede estar contra los derechos de niñas y mujeres: “Esperamos coherencia política sobre todo de UNES y Pachakutik”.