En octubre de 2023, pocos meses después de llegar a la alcaldía, María José Catalá, inició una cruzada para, por un lado, volver a la doble denominación de la ciudad, no solo en valenciano sino también en castellano, y en el caso del valenciano, cambiar el acento, la tilde, de abierta a cerrada... Casi dos años y medio después, con informes encargados y pagados por el Ayuntamiento de por medio, todo este empeño no le ha valido a Catalá para conseguir su objetivo. Porque la Acadèmia Valenciana de la Llengua es tajante: el cambio de la tilde no se ha argumentado, y no hay motivos filológicos, ni históricos, ni de ningún tipo, para que el acento en valenciano sea cerrado, y sí que los hay para que siga siendo abierto. Y llegados a este punto, nos preguntamos... no habría sido más fácil, menos largo, y menos costoso, preguntar directamente a la entidad experta y reguladora en la materia sobre si procedía o no el cambio?