La herida sigue abierta y doliendo, pero estoy convencido que con el tiempo se seguirá hablando del partido de semifinales del sábado entre Valencia Basket y Real Madrid. Lastima esos últimos 16 segundos. Y, no me resisto a decirlo, lástima ese arbitraje de Conde barriendo hacia dónde barre siempre. Vergonzoso el rasero de las antideportivas y vergonzosa la falta en ataque por atropello de Tavares a Larry que no se atrevieron a pitar. Ahora hay que levantarse porque quedan dos objetivos preciosos, ilusionantes y muchos partidos como el del sábado en los que perfectamente puede salir cara. El tiempo curará la herida. El tiempo y los títulos. No tengo ninguna duda.