Era una diligencia de la instrucción muy esperada, el careo entre la investigadqa Salomé Pradas y el testigo José Manuel cuenca, cuyas versiones de lo ocurrido la tarde del 29 de octubre son, digamos, divergentes... Unas diferencias que no se han limado con el careo de hoy, que ha sido tenso en momentos pero en el que cada uno ha defendido su versión: la de Pradas, presentándose como la única ocupada en tomar medidas aquella tarde, y la de Cuenca, intentando evadirse de cualquier injerencia en la toma de decisiones. A las puertas del juzgado, las asociaciones de víctimas, pidiendo lo que queremos todos: más que versiones, la verdad.