El president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, acaba de cumplir seis meses en el cargo. Él y su equipo, claro, haciendo balance positivo, la oposición tiñendo de sombras esta etapa. Pérez Llorca asumió la responsabilidad de hacerse cargo de un Consell marcado por la nefasta gestión de la DANA de su predecesor Carlos Mazón, antes, durante y después de la tragedia. Pero es que además se ha sumado una huelga educativa que dura ya cinco semanas, una movilización de los médicos que se repetirá la semana que viene, por citar solo los casos más llamativos. A ellos se suma en las últimas horas un director general, el de Transparencia, Jorge Bellver, imputado en el caso Azud. Los problemas se van acumulando y el President de momento solo se presenta como una especie de mediador en conflictos. Olvidando que él, la Generalitat y el Gobierno que preside, es una de las partes implicadas en todo esto, que las reivindicaciones se dirigen precisamente al Consell. Esta actitud también es falta de responsabilidad y de respeto a la ciudadanía que merece un President que se arremangue y baje a la arena. Parece que Pérez Llorca ha confundido institucionalidad con indolencia.